URGEN CAMBIOS EN LOS IMPUESTOS
La palabra impuesto viene del latín impositus y significa tributo o carga, nunca mejor definición: Carga y muy pesada la que sentimos en la actualidad.
Desde la época de los faraones egipcios, pasando por la ilustrada Grecia sin excluir al Imperio Romano bajo el legendario César Augusto, los gobiernos sufragaban sus guerras y pagaban los lujos de sus líderes mediante el cobro de onerosos impuestos a la población en general, casi igual que en nuestra época.
El “Income Tax” o Impuesto sobre los Ingresos fue promulgado por primera vez en Julio 1 de 1862, mediante una Ley firmada por el Presidente Abraham Lincoln, y la misma estableció una escala que comenzaba desde $600 hasta los $10,000 con el 3 por ciento y después de los $10,000 el 5 por ciento.
En 1913 se aprobó una nueva ley en la cual ya se hacían ciertas modificaciones pero se mantenía el mismo espíritu de justicia, desde entonces a la fecha esta legislación ha sufrido más de 4,000 cambios, el 80 por ciento para beneficiar a los inmensamente ricos encubriendo estas iniciativas a favor de los poderosos con migajas ampliamente publicitadas que se concedieron a los más necesitados.
Paralelamente a este oneroso Impuesto sobre los Ingresos se creó el Impuesto a la Propiedad en tiempos en que estaba siendo parcial o totalmente erradicado en la mayoría de los países, también se copiaron tributos existentes en Europa lógicos para pagar por los servicios que se prestan a la comunidad.
Si analizamos realísticamente llegamos a la conclusión que el más dañino de los impuestos es ahora el Impuesto a la Propiedad, el continuo y desmedido proceso de revalorización de las viviendas y el ya al tope tasa del propio impuesto está llevando a las personas retiradas a la pérdida del que esperaban fuese el seguro refugio para su vejez; la muerte del sueño americano.
Si no nos apuramos y actuamos ahora mismo con criterio de estadistas vamos a encarar una seria crisis nacional de impredecibles consecuencias, debemos presionar a nuestros políticos para que legislen como ya se ha hecho en otras naciones y se grave a todos pero en proporción progresiva, o sea, más a los que mucho ganan y menos o nada a los que ganan poco.
La fórmula que rige en infinidad de países es gravando a los artículos suntuarios o de lujo y también como sugiere en su libro “THE RECORD” Donald T. Reagan, en el cuál se relacionan decenas de poderosas corporaciones que no pagan impuestos por haber sido declaradas exentas por las legislaciones que ya hemos mencionado y que de hacerlo sobrarían los recursos económicos para muchas necesidades que hoy nos agobian y no pueden ser cubiertas.
Una reforma justa y necesaria en nuestro sistema impositivo no puede esperar mucho más, es recomendable marchar como lo recomienda la tradición norteamericana “Step by Step” paso a paso, o sea, poco a poco y lo más urgente es abolir el impuesto a la Propiedad” a las personas mayores de 65 años sin límite en sus ingresos, después establecer un “Income Tax” nacional de un 15 por ciento igual para todo el mundo, lo mismo para el que gana $12,000 al año que para el que percibe 12 millones, eliminando totalmente este gravoso y anacrónico Impuesto a la Propiedad.
Si seguimos dándole largas a este grave problema de los impuestos sobre todo a dilatar la abolición del Impuesto a la Propiedad a las personas retiradas, es posible que nos suceda lo que a Maria Antonieta, la emperatriz francesa, quien cuando un criado se le acercó y le dijo que el pueblo había tomado la Fortaleza de La Bastilla y estaban en las calles de París; “¿Y qué quieren?….” respondió la Reina, Su majestad, replicó el criado, “Piden pan”, sin inmutarse la soberana mientras degustaba unos deliciosos bocadillos le dice, “bueno que les den unos pastelitos”.
jose_marmol@msn.com
