UNA RESPUESTA AL CÓNSUL GENERAL DOMINICANO.
Cuando la democracia se practica con plena libre expresión decimos que ambas van de la mano. La República Dominicana es una nación libre y soberana, donde se practica la libertad de expresión y donde impera un orden constitucional democrático. Pero en estos momentos se acusa a la República Dominicana como violadora de los derechos humanos a residentes haitianos.
Desde hace años se escuchan que existen problemas de los haitianos que viven en territorio dominicano. Que entran ilegales por el norte fronterizo de ambos países, y que muchos son traídos clandestinamente y engañados para trabajar en sus plantaciones cañeras. Se han publicado noticias sobre abusos y maltratos por dueños de haciendas y empresarios que manejan el negocio de cultivo, corte y elaboración de la caña de azúcar dentro del país. Pero nada se hace y esas denuncias después quedan sin resolver y con plena complicidad.
En el programa “A Mano Limpia” Canal 41 – América TEVE – en días pasados acudió el cónsul general de la República Dominicana en Miami, Excmo. Sr. Manuel Almanzar, el cual denunció de la forma incorrecta que fue tratado en la Universidad Internacional de la Florida, siglas en inglés (FIU), donde se proyectó un documental acusatorio del trato de inmigrantes haitianos que residen en la República Dominicana por parte de empresarios privados y de las autoridades del país.
Según el diplomático cuando fue a hacer uso de réplica sobre el contenido manifestado del documental, los presentadores del evento le arrebataron el micrófono y boicotearon su intervención. Aprovechó para denunciar a la opinión pública que se estaba orquestando una vil campaña difamatoria contra República Dominicana. El presentador, Oscar Haza, periodista de origen dominicano lo secundó y manifestó que el diplomático sería invitado a comparecer nuevamente al programa.
Al día siguiente, salió un artículo publicado en el Diario Las Américas del Sr. Manuel Almanzar titulado: ¿Por qué una campaña difamatoria contra República Dominicana? desmintiendo que los haitianos no son maltratados, ni explotados y que todos viven en óptimas condiciones dentro del país.
El Periódico “Mensaje” publicó en [mayo 24/31, 2007] un artículo que desmiente y contradice todo lo expuesto por el diplomático, titulado “El Rey del Azúcar Amarga”, escrito por Juan Carlos de la Cal, denunciando los abusos, explotación y violación de los derechos humanos que comete el millonario cubano y dueño del Central La Romana, Alfonso “Alfy” Fanjul, con más de 25,000 trabajadores (en su mayoría haitianos) en sus plantaciones cañeras. Denuncia los maltratos a que son objetos sin reclamos algunos y sobre todo las condiciones precarias de vida a que son sometidos durante décadas. Habla de la ayuda eclesiástica y humanitaria que les brinda el misionero español, Christopher Hartley Sartorius, el cúal convive con ellos y que en varias ocasiones ha sido amenazado de muerte por sus denuncias.
El misionero rescató un estudió realizado en 1996 del Centro Dominicano de Asesoría e Investigaciones (CDAI) donde se expone que el 32% de estas comunidades no tienen agua potable; el 66% no cuentan ni siquiera con instalaciones de letrinas; el 16% no reciben asistencia médica alguna y la tercera parte no tienen escuelas para los niños. Pagan el machete, los guantes y la ropa de trabajo. Los comestibles y otros suministros se pagan a precios altos y todos son descontados de sus míseros jornales. No tienen contratos de trabajo ni papales de inmigración alguno. Es indudable que existe la complicidad de autoridades dominicanas de turno que permiten que esas cosas sucedan dentro de su territorio, además que se dice violan la Constitución del país cuando no permiten que los hijos de haitianos nacidos sean inscritos en el Registro Civil como ciudadanos dominicanos.
Una comparecencia en “A Mano Limpia” sería saludable con la presencia del cónsul general, Sr. Almanzar, para aclarar esas injustas imputaciones y denuncias difamatorias que el diplomático dice ser inmerecidas sobre la vida del haitiano en República Dominicana. Pero sería mas democrático y justo que el misionero español, fiel defensor de esos infelices, Padre Christopher Hartley, estuviese presente. Y que no falte el periodista, Juan Carlos de la Cal, autor del artículo denunciante publicado en “Mensaje” y la señora Sonia Pierre, representando la Comisión de Derechos Humanos y galardonada con el “Premio Robert Kennedy”. Con todas esas partes y si fuese invitado con gusto participaría ya que con todas estas partes la tele audiencia disfrutaría de un programa interesante y sobre todo veraz. Miami, Florida, USA.
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