SOBRE EL CAMBIO POLITICO EN CUBA
En nuestro artículo publicado en "Libertad" el pasado mes de Enero llamamos la atención pública sobre las maniobras del régimen de La Habana para enfocar la transición del propio régimen, cuando se produzca la desaparición física de Fidel Castro, planteando para ello, la pretendida irreversibilidad del "proceso revolucionario" y buscando una autoridad basada en el ejemplo personal del propio Castro y con el apoyo semejante al conseguido hasta ahora del mismo pueblo con base en la imposición lograda
manteniendo a la población en un verdadero estado de necesidad, como forma de control de toda la sociedad, controlando la satisfacción de sus necesidades fundamentales de vida e impidiendo que resurgiera una nueva clase propietaria como única forma de poder continuar utilizando el estado de necesidad en que se mantiene intencionalmente al pueblo como forma instrumental para controlarlo y dominarlo; y terminamos expresando claramente que frente a todas esas maquinaciones del régimen espurio de La Habana, es imprescindible la estructuración inmediata sin divagaciones de ninguna clase del esfuerzo colosal para producir la eliminación de Castro con todos sus personeros y su nefasto sistema, para poder poner en marcha la enorme tarea de la reconstrucción nacional y de la República nueva, la que quiso y por la cual luchó y murió el más eminente de sus hijos: José Martí. Por eso el primer principio del esfuerzo tiene que ser: Producir el cambio político derribando el régimen, sistema y forma de gobierno y estructura económica y social de la tiranía de Castro y su cuadrilla; es decir, que lo que Cuba necesita y queremos porque debemos cumplir, no puede ser de ningún modo una sucesión, ni su hija putativa, la transición: la que busca el régimen de Castro ni cualquiera otra de la clase que sea. El régimen de estado socialista, o mejor marxista leninista impuesto en Cuba por Fidel Castro y sus conmilitones contra la voluntad nacional, es totalrnente contrario a la historia del pueblo cubano. Y más que eso, contrario al espíritu, al carácter y a las condiciones naturales del pueblo cubano, a la idiosincracia de los idiosincracia de los cubanos todos; y el ya muy largo tiempo con la imposición de malas artes y con pérfida intención, del Castrocomunismo al pueblo cubano y a Cuba, resulta intolerable por lo que debe desaparecer completamente sin amortiguadores ni experimentos intermedios de clase alguna, siendo un reclamo del Pueblo y la Nación cubana desde hace mucho tiempo como objetivo primero y fundamental en esta lucha por el restablecimiento de la República que es la única forma de gobierno en que el poder está en las manos de todos los ciudadanos que manifiestan su voluntad periódicamente designando a las personas que serán los funcionarios para dirigir la nación en un término de tiempo que se renueva periódicamente para que puedan responder de sus gestiones frente y ante el grupo social. Cuba, además tiene una historia republicana y democrática donde siempre luchó civicamente en el debate público para discutir y ventilar todo lo concerniente al Estado y al gobierno de la nación. Y desde los tiempos heróicos de la lucha por la independencia y la libertad, adoptó la República y su sistema de pesos y contrapesos como la mejor forma de gobierno y AUN EN PLENA minúscula lucha celebró elecciones y así designó a sus dirigentes y representativos. Y señalamos, para concretar el fundamento histórico de este objetivo fundamental, la enseñanza del Apóstol cubano de la independencia que levantó el estandarte de la República a la que añadió los atributos de cordial omnicomprensiva de "Con todos y para todos". Y levantamos hoy y ahora este objetivo fundamental para la lucha de los tiempos actuales para salvar a nuestra patria de los que hoy y ya desde bace demasiado tiempo tienen secuestrada y esclavizada a nuestra nación, el Estado y la República de Cuba.
Hoy, el régimen de La Habana desembozadamente se está planteando la transición ante la Próxima y probable muerte del tirano Fidel Castro Ruz, pretendiendo lograr y obtener la irreversibilidad de la prolongada (más de 47 años) tiranía del castrato, indicando, con descaro inaudito, tomar como ejemplo la acción (temor) implantado contra toda la población y controlando a ésta utilizando el estado de necesidad en que se mantiene a todo el país manejado por el régimen como instrumento de control social e impidiendo además que surja una nueva clase de propiedad privada.
Y ante esta, situación creada, expresamente, salta como una liebre asustada, la realidad imperiosa de la urgencia y el apremio con que tiene que considerarse la situación del pueblo de Cuba, totalmente privado de todos sus derechos, abusado totalmente por casi media centuria. Y como la vigencia del régimen absurdo, no sólo se le ha impuesto a la sociedad nacional, sino que se le quiere seguir imponiendo por los siglos de los siglos, hay que aprestarse para liquidar este régimen usurpador y el sistema que se pretende imponer como permanente, sin dejarse abrumar en grado alguno por la prepotencia de la tiranía y rechazar y terminar todas esas pretensiones de irreversibilidad y perpetuidad. Hay que comprender la realidad con todas sus circunstancias para tomar las decisiones adecuadas de la lucha para poder lograr el derrocamiento del régimen usurpador y alcanzar el establecimiento del régimen republicano en su forma más justa y correcta para emprender la recostrucción nacional, defendiendo siempre los intereses propios de nuestro país mirando y buscando su desarrollo económico, político y social. Y al llegar a este punto y enfrentar los problemas políticos y sociales de Cuba; establecer las formas y medios de los trabajos para sostener la lucha y el esfuerzo concentrado y firme con una acción constante y sin dilación alguna.
Y para poder contestar acertadamente la pregunta que todos pueden hacerse: ¿y cómo y cuándo podrá el pueblo de Cuba entero poner on marcha el esfuerzo reivindicador para destruir, terminar y derrocar al régimen usurpador de la tiranía y producir el cambio político? La respuesta a esta pregurta es clara y evidente. El pueblo de Cuba terminará la tiranía cuando se decida a emular a sus padres fundadores y realice el sacrificio máximo para cumplir con su deber. Bien sabemos que el sistema político impuesto al pueblo de Cuba y establecido en nuestra patria: el marxismo leninismo pretende ser irreversible; pero tambien sabemos que esa pretensión es falsa y que si la nación entera se incorpora al esfuerzo máximo, el régimen se cae como un castillo de naipes. Y esto es aún más cierto en el caso de Cuba que tiene expatriado y en suelo extranjero una parte sustancial de la población en general. Sólo que para ello hay que trabajar sin descanso y desmayo para completar la movilización de todos los cubanos, aqui y allá, en todos los lugares. Siempre los grandes hechos nacionales de la historia han requerido de modo indispensable, la reunión y vinculación del elemento poblacional, el elemento humano. Reunirlo, orientarlo, prepararlo y organizarlo, virculándolo en un esfuerzo común, ese es el trabajo y corresponde ello a las actuales generaciones de cubanos. Así, en el campo de esa lucha podrá prepararse la nación entera que participando de ese esfuerzo proporcionará a las nuevas generaciones la preparación y el conocimiento político para el futuro de la nación y de la República Nueva que hay que fundar de cara al porvenir.
