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Periódico Libertad

Today is: 19 May, 2012

SOBRE EL CAMBIO POLITICO EN CUBA

En nuestro artículo publicado en "Libertad" el pasado mes de Enero llamamos la atención pública sobre las maniobras del régimen de La Habana para enfocar la transición del propio régimen, cuando se produzca la desaparición física de Fidel Castro, planteando para ello, la pretendida irreversibilidad del "proceso revolucionario" y buscando una autoridad basada en el ejemplo personal del propio Castro y con el apoyo semejante al conseguido hasta ahora del mismo pueblo con base en la imposición lograda

manteniendo a la población en un verdadero estado de necesidad, como forma de control de toda la sociedad, controlando la satisfacción de sus necesidades fundamentales de vida e impidiendo que resurgiera una nueva clase propietaria como única forma de poder continuar utilizando el estado de necesidad en que se mantiene intencionalmente al pueblo como forma instrumental para controlarlo y dominarlo; y terminamos expresando claramente que frente a todas esas maquinaciones del régimen espurio de La Habana, es imprescindible la estructuración inmediata sin divagaciones de ninguna clase del esfuerzo colosal para producir la eliminación de Castro con todos sus personeros y su nefasto sistema, para poder poner en marcha la enorme tarea de la reconstrucción nacional y de la República nueva, la que quiso y por la cual luchó y murió el más eminente de sus hijos: José Martí.  Por eso el primer principio del esfuerzo tiene que ser: Producir el cambio político derribando el régimen, sistema y forma de gobierno y estructura económica y social de la tiranía de Castro y su cuadrilla; es decir, que lo que Cuba necesita y queremos porque debemos cumplir, no puede ser de ningún modo una sucesión, ni su hija putativa, la transición: la que busca el régimen de Castro ni cualquiera otra de la clase que sea. El régimen de estado socialista, o mejor marxista leninista impuesto en Cuba por Fidel Castro y sus conmilitones contra la voluntad nacional, es totalrnente contrario a la historia del pueblo cubano.  Y  más que eso, contrario al espíritu, al carácter y a las condiciones naturales del pueblo cubano, a la idiosincracia de los idiosincracia de los cubanos todos; y el ya muy largo tiempo con la imposición de malas artes y con pérfida intención, del Castrocomunismo al pueblo cubano y a Cuba, resulta intolerable por lo que debe desaparecer completamente sin amortiguadores ni experimentos intermedios de clase alguna, siendo un reclamo del Pueblo y la Nación cubana desde hace mucho tiempo como objetivo primero y fundamental en esta lucha por el restablecimiento de la República que es la única forma de gobierno en que el poder está en las manos de todos los ciudadanos que manifiestan su voluntad periódicamente designando a las personas que serán los funcionarios para dirigir la nación en un término de tiempo que se renueva periódicamente para que puedan responder de sus gestiones frente y ante el grupo social.  Cuba, además tiene una historia republicana y democrática donde siempre luchó civicamente en el debate público para discutir y ventilar todo lo concerniente al Estado y al gobierno de la nación.  Y desde los tiempos heróicos de la lucha por la independencia y la libertad, adoptó la República y su sistema de pesos y contrapesos como la mejor forma de gobierno y AUN EN PLENA minúscula lucha celebró elecciones y así designó a sus dirigentes y representativos.    Y señalamos, para concretar el fundamento histórico de este objetivo fundamental,  la enseñanza del Apóstol cubano de la independencia que levantó el estandarte de la República a la que añadió los atributos de cordial omnicomprensiva de "Con todos y para todos".  Y levantamos hoy y ahora este objetivo fundamental para la lucha de los tiempos actuales para salvar a nuestra patria de los que hoy y ya desde bace demasiado tiempo tienen secuestrada y esclavizada a nuestra nación, el Estado y la República de Cuba. 

  Hoy, el régimen de La Habana desembozadamente se está planteando la transición ante la Próxima y probable muerte del tirano Fidel Castro Ruz, pretendiendo lograr y obtener la irreversibilidad de la prolongada (más de 47 años) tiranía del castrato, indicando, con descaro inaudito, tomar como ejemplo la acción (temor) implantado contra toda la población y controlando a ésta utilizando el estado de necesidad en que se mantiene a todo el país manejado por el régimen como instrumento de control social e impidiendo además que surja una nueva clase de propiedad privada. 

  Y ante esta, situación creada, expresamente, salta como una liebre asustada, la realidad imperiosa de la urgencia y el apremio con que tiene que considerarse la situación del pueblo de Cuba, totalmente privado de todos sus derechos, abusado totalmente por casi media centuria.  Y como la vigencia del régimen absurdo, no sólo se le ha impuesto a la sociedad nacional, sino que se le quiere seguir imponiendo por los siglos de los siglos, hay que aprestarse para liquidar este régimen usurpador y el sistema que se pretende imponer como permanente, sin dejarse abrumar en grado alguno por la prepotencia de la tiranía y rechazar y terminar todas esas pretensiones de irreversibilidad y perpetuidad.  Hay que comprender la realidad con todas sus circunstancias para tomar las decisiones adecuadas de la lucha para poder lograr el derrocamiento del régimen usurpador y alcanzar el establecimiento del régimen republicano en su forma más justa y correcta para emprender la recostrucción nacional, defendiendo siempre los intereses propios de nuestro país mirando y buscando su desarrollo económico, político y social.    Y al llegar a este punto y enfrentar los problemas políticos y sociales de Cuba; establecer las formas y medios de los trabajos para sostener la lucha y el esfuerzo concentrado y firme con una acción constante y sin dilación alguna.  

  Y para poder contestar acertadamente la pregunta que todos pueden hacerse: ¿y cómo y cuándo podrá el pueblo de Cuba entero poner on marcha el esfuerzo reivindicador para destruir, terminar y derrocar al régimen usurpador de la tiranía y producir el cambio político?  La respuesta a esta pregurta es clara y evidente.  El pueblo de Cuba terminará la tiranía cuando se decida a emular a sus padres fundadores y realice el sacrificio máximo para cumplir con su deber.  Bien sabemos que el sistema político impuesto al pueblo de Cuba y establecido en nuestra patria: el marxismo leninismo pretende ser irreversible; pero tambien sabemos que esa pretensión es falsa y que si la nación entera se incorpora al esfuerzo máximo, el régimen se cae como un castillo de naipes.  Y esto es aún más cierto en el caso de Cuba que tiene expatriado y en suelo extranjero una parte sustancial de la población en general. Sólo que para ello hay que trabajar sin descanso y desmayo para completar la movilización de todos los cubanos, aqui y allá, en todos los lugares. Siempre los grandes hechos nacionales de la historia han requerido de modo indispensable, la reunión y vinculación del elemento poblacional, el elemento humano.  Reunirlo, orientarlo, prepararlo y organizarlo, virculándolo en un esfuerzo común, ese es el trabajo y corresponde ello a las actuales generaciones de cubanos. Así, en el campo de esa lucha podrá prepararse la nación entera que participando de ese esfuerzo proporcionará a las nuevas   generaciones la preparación y el conocimiento político para el  futuro   de la nación y de la República Nueva que hay que fundar de cara al porvenir.



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  • La Sociedad Nacional de Cuba está hoy en una encrucijada.  El régimen del Castrato desde el mismo instante del primero de Enero de 1959, comenzó a destruir a la Nación Cubana y se enseñoreó completamente de ella, entronizando un sistema totalitario de corte socialista y colectivista  lo que Cuba siempre había sido una nación independiente,    libre,    soberana, republicana y de participación del pueblo, cívico y ciudadano, jurídicamente ordenado históricamente, y siempre tuvo una forma de pesos y contrapesos para que el país pudiera desarrollarse y progresar y mantener el mayor y mejor bienestar y los derechos de toda la población en general.  Con malévola intención el Castrato, deliberadamente, dio los pasos para liquidar la Sociedad Nacional y la República cubana.  El primer paso fue para apoderarse de  toda la nación al abandonar el gobierno de la Dictadura el 31 de  Diciembre de 1958.  El exiguo número de rebeldes alzados en armas en  el extremo oriental en la Sierra Maestra, "los cuatro gatos según el  lenguaje coloquial cubano", arrancaron desde Santiago de Cuba en  dirección hacia occidente en una peregrinación en días sucesivos, apoderándose y controlando a todas las poblaciones y lugares, incorporando y manejando elementos hasta llegar a la ciudad capital en La Habana, imponiendo y dominando todo el poder de la nación sin límite alguno.  No se restableció la pregonada Constitución de la República de 1940, que en Cuba estaba suprimida.  En un segundo paso aparentó entonces designar un Primer Ministro y numerosos y distinguidos hombres de dirigencia nacional nombrándolos, Presidente de la República, Ministros del Gabinete y Presidentes del Banco Nacional, del Tribunal de Cuentas y paralelamente, desde el mismo inicio se comenzó con el fusilamiento con la pena de muerte, sin procedimientos y legislación aplicables, sin orden ni concierto alguno.  En un tercer paso a mediados del año de 1959, el propio Castro con un subterfugio para destituir el propio y mismo Presidente de la República que apenas acababa designar, acusándolo de ser enemigo y contrario del comunismo, quien se salvo asilándose en una embajada extranjera y el propio Castro nombró otro Presidente de la República.

  • DR. C. ELPIDIO PEREZ-RIVERO
     EN MIAMI, FLORIDA
     EL DIA 25 DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 20006.
     En nombre de mi madre, de sus nietos, de mi esposa, y en el mío propio, quisiera darles las gracias por acompañarnos hoy. . Me pareció apropiado decir algo de mi padre. Pensé en pedirle a alguno de sus muchos amigos, ó a alguno de sus hermanos, que dijera algunas palabras, pero hubiera perdido entonces yo la oportunidad de rendirle un ultimo homenaje al hombre al que tanto quise. Hay mucho que se pudiera decir de mi padre, y mucho que yo desconozco. Pero preferiría hablar no del abogado, sino del hombre. Aquellos que lo conocieron saben que fue, sobre todo, un hombre bueno, un hombre honrado y un hombre honesto.. Fue estricto, a veces demasiado, pero siempre más consigo mismo que con los demás. Su rectitude y su probidad a veces irritaban por lo inflexibles y lo intransigentes. A su lado era difícil no proceder correctamente porque su ejemplo no lo permitía. Todavía recuerdo cuando, en 1968, tuve un pequeño percance automovilístico con el primer carrito que había comprador papi, un Volkswagen azul. Habíamos ido un grupo de amigos de la secundaria al Viejo Lindsey Hopkins a un asunto del colegio, y al salir, por imprudencia mía de novato, quise pasar por un lugar demasiado estrecho y arañé un carro que estaba parqueado allí y que resultó ser de la tía de uno de los amigos que iba conmigo. Al contárselo a mi padre, y a pesar de que yo había dejado una nota en el parabrisas con todos los datos, me hizo ir con él a la casa de la señora para ofrecerle una explicación y decirle que asumíamos toda la responsabilidad por lo sucedido. Vivió con una modestia extrema. Siempre sostuvo que él no había venido al exilio para hacer fortuna, sino por las condiciones imperantes en su país. No tuvo jamás propiedad alguna aquí, ni lo motivó nunca el ánimo de lucro. Recién llegados de Cuba en 1966, rechazó la oportunidad de trasladarse a Kansas a un curso de bibliotecario que le ofreció el gobierno porque decía que su camino estaba hacia el sur, no hacia el norte. No quiso participar de los cursos de reválida de la abogacía que ofrecían para los cubanos entonces porque mantenía viva la illusion de que su estancia aquí era transitoria y prefirió trabajar en imprenta, oficio que aprendió en Cuba desde su niñez y que le permitía vivir lo que el llamaba “vida marginal”. A pesar de todo, me costeó fundamentalmente la carrera de medicina en España e hizo possible que pudiera ejercer mi profesión sin el peso de deuda alguna.. Fue un enamorado de Cuba y de las cosas cubanas. Vivió consumido por el tema de su país y le dedicó todo su esfuerzo y sus últimos pensamientos. Hasta hace poco escribió una columna en el periódico Libertad donde expuso su tesis sobre el problema cubano. Fue un defensor incansable del concepto de que Cuba debía sakur de este trance sin ataduras y sin restricciones de su soberanía nacional. Le molestaban enormemente los cubanos que se arrepentían de su origen y desbarraban de todo lo cubano. Tenía una expresión para ellos, les llamaba “pájaros que se cagan en el nido”. Estaba orgulloso de ser cubano, y llevaba su cubanía como estandarte. No quiso nunca renunciar a su ciudadanía de cubano y, como salimos de Cuba por Méjico, nunca su pasaporte fue declarado nulo. Tan fuerte y tan público era su sentimiento de cubanidad, que en el reverse de su tarjeta de presentación, desde siempre, inscribió una paráfrasis del padre Félix Varela que decía “he vivido en los Estados Unidos de Norteamerica por más de 30 años, aunque no soy ciudadano ni lo sere jamás, por haber formado una firme resolución de no serlo de país alguno de la tierra desde que circunstancias desdichadas me separaron de mi patria y aunque no pudiera volver a ella creo deberle un tribute de cariño y de respeto no uniéndome a ninguna otra”. Una vez le dije que me parecía demasiado, pero le dolía profundamente la suerte de Cuba y de los cubanos. Hay quienes sienten por ellos y por los demás, y mi padre era de esos. En este deambular por la vida, con sus desengaños y sinsabores, me recuerdode unos versos del poeta mejicano Salvador Diaz Mirón que le gustaban y que me citaba con frecuencia: “los claros timbres de que estoy ufano han de salir de la calumnia ilesos, hay plumajes que Cruzan el pantano y no se manchan… ¡mi plumaje es de esos!”. Los que conocieron de verdad a mi padre saben que nunca profesó mucha religiosidad. Pero si existe un lugar para los hombres decentes, para los hombres íntegros y honestos, para los hombres Buenos, en fin, mi padre está allí.
     
     De Nuevo, gracias a todos por acompañarnos y por sus muestras de afecto y de solidaridad.

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