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Periódico Libertad

Today is: 7 February, 2012

NADIE ESTA SOLO

Recuerdo una mujer qe nadie nombra,
bajita, enjuta y porte desgarbado.
De rostro triste, espíritu amargado,
con un traje color luto de sombra. 

Era cual barca q’en la playa encalla.
También objeto qe mirar se evita
y cuya cercanía nos irrita
como una tarde gris qe se desmaya.

Y la pbre murió sin un amigo,
cual traste viejo abandonado y roto,
sin ataduras ni afectuosos lazos.

Y aunqe absurdo se crea, hubo un testigo.
La autoridad la vio con una foto
de su madre amorosa entre sus brazos.

Manuel I. Aparicio Paneqe
El Autor considera que no es
necesario el uso de la u
entre la q y la e.

Más artículos de este autor

  • Volví una noche qe sonrió agradable
    al viejo caminante qe soñaba,
    con ver como el pasado regresaba
    para hacerlo tangible y perdurable. 
    En cada rostro la sonrisa amable
    de todos los vecinos me llegaba,
    y entre sueños más tarde despertaba
    frente a mi antiguo lar, aun habitable.
    La infancia tan feliz se hizo presente.
    Mi ser toda su vida recorría
    llenando de frescor mi vieja frente.
    Pero un dolor inmenso me oprimía,
    el dolor qe suprime a la alegría…
    Saber de aqello a nuestra madre ausente.
    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.
  • Lleno de ensueños y emanando amores
    de La Mancha salió con gran premura
    con su paje, Don Sancho, y una armadura
    para arreglar del Mundo los errores.

    Los ‘molinos’, -del mal simuladores-,
    mostráronle del hombre la postura
    qe al través de los siglos es la pura
    avaricia y reacción de explotadores.

    La movilización es ‘Rocinante’.
    Nuestro objeto de amor es ‘Dulcinea’
    y Sancho Panza nuestro diario empeño.

    A los seres humanos en brillante
    forma destaca cuando escribe y crea
    a un “Don Qijote” en magistral diseño.

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

  • Hubo cosas qe no pude olvidar:
    los sueños qe por ella yo forjé.
    Tras su estela corrí...no la encontré,
    y siguiendo sus huellas he de andar.

    En mis qimeras veo a esa qe amé.
    La oprimo con mis lazos de agonía
    y en el fuego de amor qe mi alma envía,
    arde aún la ansiedad qe no qemé.

    Ya no soy como ayer un mar bravío
    sino una sombra qe atraviesa el viento
    incesante rastreando ese amor mío.

    O quizás sólo el eco del lamento
    qe exhalé al llevarse ella mi aliento.
    ...Por eso mi ataúd está vacío.

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

  • Hubo cosas qe no pude olvidar:
    los sueños qe por ella yo forjé.
    Tras su estela corrí...no la encontré,
    y siguiendo sus huellas he de andar.

    En mis qimeras veo a esa qe amé.
    La oprimo con mis lazos de agonía
    y en el fuego de amor qe mi alma envía,
    arde aún la ansiedad qe no qemé.

    Ya no soy como ayer un mar bravío
    sino una sombra qe atraviesa el viento
    incesante rastreando ese amor mío.

    O quizás sólo el eco del lamento
    qe exhalé al llevarse ella mi aliento.
    ...Por eso mi ataúd está vacío.

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

  • Por tu rostro las lágrimas bajaron
    como el mar sobre abrupto promontorio,
    en la tarde infeliz de tu casorio;
    el qe tus padres contra ti ajustaron.

    A escondidas las horas nos pasaron
    viviendo entre prohibido e ilusorio
    aqel amor qe resultó expiatorio
    cuando el pueblo al saberlo condenaron.

    Asignada después a hogar sombrío
    la desdicha sembraron en mi pecho
    hacienda mi vivir dolor y hastío.

    Y ahora ruega el corazón deshecho
    qe me guardes el alma allí en tu lecho,
    qe yo la tuya guardaré en el mio.

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

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