Recuerdo una mujer qe nadie nombra,
bajita, enjuta y porte desgarbado.
De rostro triste, espíritu amargado,
con un traje color luto de sombra.
Era cual barca q’en la playa encalla.
También objeto qe mirar se evita
y cuya cercanía nos irrita
como una tarde gris qe se desmaya.
Y la pbre murió sin un amigo,
cual traste viejo abandonado y roto,
sin ataduras ni afectuosos lazos.
Y aunqe absurdo se crea, hubo un testigo.
La autoridad la vio con una foto
de su madre amorosa entre sus brazos.
Manuel I. Aparicio Paneqe
El Autor considera que no es
necesario el uso de la u
entre la q y la e.