Hubo cosas qe no pude olvidar:
los sueños qe por ella yo forjé.
Tras su estela corrí...no la encontré,
y siguiendo sus huellas he de andar.
En mis qimeras veo a esa qe amé.
La oprimo con mis lazos de agonía
y en el fuego de amor qe mi alma envía,
arde aún la ansiedad qe no qemé.
Ya no soy como ayer un mar bravío
sino una sombra qe atraviesa el viento
incesante rastreando ese amor mío.
O quizás sólo el eco del lamento
qe exhalé al llevarse ella mi aliento.
...Por eso mi ataúd está vacío.
Manuel I. Aparicio Paneqe
El Autor considera que no es
necesario el uso de la u
entre la q y la e.