LLEGO CARLOS OTERO A MIAMI
La juventud cubana tuvo un aire de distracción dentro de la monotonía que el sistema imponía en Cuba en la programación de la televisión estatal cuando un productor aventajado creó, Para Bailar, un programa nuevo con casi 11 presentadores. Al ver tantos jóvenes, pioneros del giro, envueltos en un emblemático ensayo, lo nunca visto con tantas caras nuevas, pensaron en un fracaso. ¿Qué iban hacer tantos caciques inexpertos con tan pocos indios y danzando? Su fondo un tema enemigo, una pieza infiltrada que los personeros del régimen ni se dieron de cuenta, un musical americano. Encabezaba ese nuevo programa, Salvador Blanco, artista mas popular en esos momentos y mas tarde en desgracia cumpliendo años de cárcel en el Combinado del Este y actualmente lo conocí personalmente en su trabajo de humor cubano en Radio y Televisión Martí.
Uno de ellos un larguirucho jovenzuelo de nombre Carlos Otero. Ese fue el debut de este prometedor artista nacido en 1959 y que con el tiempo se convertiría en el mejor de su genero en la televisión cubana de esta época. Otro de sus programas de alta tele audiencia fue Sabadazo filmado en una azotea de La Habana. De otros no puedo dar fe por mi ausencia de Cuba, pero lo que se cuenta fueron magníficos acentuando su imagen y fama dentro de la tele audiencia cubana..
Hace unos días se marchó de Cuba con su familia (esposa y dos pequeños) dejando atrás su primer heredero de 19 años de su primer matrimonio. Carlos llegó a Canadá a cumplir uno de esos contratos oficiales del gobierno y que le proporcionó la oportunidad para ver su sueño realidad al fugarse con su familia lograr reunificarse con su gente de Miami. Llegó y a mi juicio ha sido objeto del mayor recibimiento prodigado a un artista cubano a su arribo al Exilio. Ninguna otra deserción ha sido tan bien aplaudida ni cuando llegaron algunos, como: Reynaldo Miravalles (dicho por él –su papá en el arte-), Miguel Gutiérrez, Arturo Sandoval, Maggie Carlés, Frank Domínguez, Malena Burke, Luis Bofill, Delia Díaz de Villegas, Paquito D´Rivera, Raúl Gómez, Leonor Zamora, Amaury Gutiérrez, Ramón Veloz Jr., Mirta Medina, Annia Linares, Alexis Valdés, Carlucho, Casín, Bonko, Cary Renteria, Ismael Cala, Carlos Manuel, Manolin “El Médico de la Salsa” y el antepenúltimo un maestro clásico del cancionero cubano, Isaac Delgado, hicieron tanta bulla al llegar ni tanto alboroto que este presentador y humorista Carlos Otero.
Llegando y su primer presentación pública “La Cosa Nostra”que amenizan sus grandes amigos, Carlucho y Bonko. Al otro día se presentó en “A Mano Limpia” con Oscar Haza ofreciendo un derroche de información sobre su vida, trayectoria artística denunciando el desastre físico y moral de la televisión cubana, al despedirse anunció que ya tenía trabajo con América TeVe. La noche siguiente apareció en“Seguro Q Yes” del joven presentador, Nelson Bustamante, donde lo homenajearon con la presencia de sus antiguos compañeros de trabajo de Cuba y lo que nunca pensó en su vida fue ser obsequiado por el dueño del canal con un auto Toyota 2008 modelo Camry. Y lo más elocuente fue cuando el representante de la Headquarters Toyota, Claudio le preguntó, ¿qué color prefieres? Este “cubanito” llegó a Miami con el pié derecho y con una pisada firme.
Estoy seguro que ninguno de sus contemporáneos del arte tuvieron oportunidad alguna de manejar un carro del año, ya que todos los que llegamos a < tierras de libertad>, nuestra primera opción obligada es un -“transportation”- como movida inicial. ¿Qué gran regalo para Carlos y que bofetada para los autócratas del ICRT y gobierno colegiado de Cuba?
Y allá no se hizo esperar el sainete y comenzó sus acostumbrados capítulos de siempre: Mítines de repudios, saqueo de pertenencias y asalto a su morada. Y una cosa nueva al parecer fue “quemar un muñeco alegórico a su figura” que solamente denota impotencia y soberbia de otro que se va y no regresa.
Conocedor de como se vive y se monta el “show” de repudiar a un” traidor”, sus mismos compañeros de trabajo y amigos tuvieron que corear: ¡Abajo Carlos, un nuevo lacayo del imperialismo! ¡Un nuevo gusano en la guarida yanqui! ¡Abajo la Mafia de Miami! Y dicen que hasta una parodia le sacaron: “Carlos mediocre aquí y bastardo allá” y otras composiciones que divulga el DOR (dirección de orientación revolucionaria). Y mientras todo eso pasa en Cuba, este afamado y querido artista de ese pueblo vivirá feliz, contento y dispuestos a trabajar con libertad y sin represión.
Él personalmente lo siente por haber sido un exponente del humor característico del cubano de la isla. Pero sus actuaciones se seguirán visualizando a través de la televisión de Cuba. Las parabólicas encubiertas y las rusticas palanganas llevarán su imagen a todo ese pueblo ingenioso que se enfrenta ante esas autoridades que ha querido silenciar las verdades que ellos ocultan pero tratándose de humor les ha sido imposible ganar la pelea. Además la circulación de cassetes es un mercado subterráneo imposible de penetrar. Carlos Otero se vio en Cuba desde su llega aquí, se ve y se verá mientras actúe y nunca su imagen se borrará del corazón de cada cubano. Y en estas Felices Navidades deseamos a todos los cubanos salud, prosperidad, libertad y un descanso eterno para un moribundo olvidado.
Miami, Florida, U.S.A.
joselmartel@hotmail.com
