LESIONES MEDULARES
Nueva esperanza para los pacientes con lesiones medulares. Un grupo de científicos estudia las proteinas de las astas de los ciervos para curar las lesiones medulares basándose en el estudio del crecimiento “rápido y dirigido de las astas de los ciervos”, esto se lleva a cabo en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, España, encabezados por el neurobiólogo Manuel Nieto Sampedro, todos miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y quieren conocer la probabilidad de que las proteinas que dirigen este crecimiento “puedan tener su aplicación clínica en la cura de las lesiones medulares”.
El profesor Nieto explicó que el punto de partida de este estudio consiste en “hacer un análisis de la expresión genética de los ciervos, el cual nos puede indicar las proteinas que se expresan en el caso del crecimiento de las astas y que podrían tener un valor en otros mamiferos incluido el hombre”.
En este sentido, comentó que las fibras nerviosas de las astas de los cuernos de los ciervos “llegan a crecer varios centímetros al día y además lo hacen de forma dirigida, no hacia cualquier parte, sino a blancos y dianas muy precisas”. En cambio, apuntó que “los nervios de mamiferos que crecen más rápido no superan los de 0.5 milímetros al día”.
En el caso de las personas que padecen lesiones de nervios y lesiones medulares, “un nervio tiene que crecer a veces metros” y por lo tanto, “las posibilidades de llegar a crecer esa distancia a raiz de 0.5 milímetros al día es escasa y además sin equivocar el camino es una probabilidad muy baja”. “La reinnervación no se ha visto hasta ahora”, puntualizó.
Además destacó que hasta “ahora ninguna lesión medular ha sido curada, por más que se haya oido” e insistió en que no hay ninguna lesión curada realmente, “que se haya caracterizado bien, de forma funcional, que se haya visto anatomía en la recuperación y que la reparación haya sido electrofisiológicamente funcional”.
Este equipo lleva trabajando un año y medio en este proyecto pero no quiso anticipar una fecha para su aplicación clínica, ya que los científicos “no van de profetas”, pero reconoció tener esperanzas en el resultado de las investigaciones porque “si no, no se hubiera empezado”. Concluyó que “en cualquier caso es algo muy nuevo que, si va bien y se puede aplicar en clínica, sería realmente importante para las personas con lesiones, aparte de la satisfacción personal de haberlo conseguido”.
