LA DIETA POBRE EN GRASAS NO BENEFICIA A LAS POSTMENOPAUSICAS.
Modificar el patrón de alimentación tras la menopausia y pasar a comer menos grasas y más frutas, verduras y cereales no rectifica el riesgo de desarrollar cáncer de mama o colorrectal, ni tampoco de sufrir enfermedad cardiovascular, según publicó el pasado día 8 de Febrero la revista JAMA.
En un estudio a largo plazo (8 años) de 48,835 mujeres postmenopáusicas sanas permite extraer ahora muchas conclusiones según el mismo realizado por el equipo de Ross Prentice, del Centro de Investigaciones en Cáncer Fred Hutchinson, en Seatle, que examinó el efecto de la dieta pobre en grasas en la incidencia del cáncer de mama.
Tras estos ocho años, 655 mujeres (3.35%) del grupo que modificó sus hábitos y 1,072 (3.66%) de los controles desarrollaron un cáncer de mama invasivo. “En postmenopáusicas, un patrón dietético bajo en grasas no supuso una reducción significativa en el riesgo de cáncer de mama en los ocho años siguientes. Sin embargo, la tendencia observada apunta a un menor riesgo asociado a este patrón, lo que indica la necesidad de un seguimiento más largo” indicaron los investigadores.
Algo similar ocurrió con el cáncer colorrectal. El grupo encabezado por Shirley Beresford, de la Universidad de Washington en Seatle, encontró 201 casos de cáncer colorrectal invasivo (0.13%) en el grupo que modificó sus hábitos y 279 (0.12%) en el control. Tampoco se apreció un menor riesgo para ningún otro tipo de cáncer colorrectal. “Al menos en este periodo de tiempo la modificación de la dieta no tiene un efecto directo en la reducción del cáncer de colon”.
Por otra parte el tercer estudio, que coordinó Barbara Howard, del Instituto de Investigación Medstar, de la Universidad Howard, en Washington, encontró que los niveles de colesterol LDL (malo), triglicéridos, glucosa e insulina no diferían entre los dos grupos. “La dieta no tenía efecto alguno en la incidencia de enfermedad de las arterias coronarias, ictus, enfermedad cardiovascular o infarto del miocardio”.
De todas formas no recomendamos descuidar la ingestión de grasas no saturadas, la actividad física y la ingestión de sal no sólo a las postmenopáusicas sino a todos incluyendo los niños de los cuales se sabe que ya desde pequeños pueden presentar alteraciones en las arterias.
