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Periódico Libertad

Today is: 7 February, 2012

LA DESINTEGRACION DE UN SUEÑO

Hace apenas 50 años, la inmensa mayoría de los norteamericanos alcanzaba sus metas: hijos educados, hogar propio, ahorros, seguros de salud y vida, en resumen, lo que era conocido como “el sueño americano”. Hoy Estados Unidos no es lo que era, por lo menos para la clase obrera y media: la injusticia social crece, así como las ganancias de las castas élite.
En la actualidad ese sueño se ha convertido en una verdadera pesadilla. La esposa que antes podía permanecer con sus hijos, hasta por lo menos el ingreso de los mismos en la escuela, ahora por necesidad imperiosa debe salir a trabajar. Esto no basta para equilibrar el pre-supuesto familiar: también el padre debe laborar horas extras para completar un cuadro de completo abandono a la necesaria educación de los niños primero y de los adolescentes después, etapa que no es menos importante, por cuanto en su aislamiento, son presa fácil de pandilleros juveniles, adultos delincuentes y narcotraficantes.
¿Qué sucedió con el sueño americano? Pues sencillamente que vivimos en una democracia plena, pero que esta libertad llega a límites de libertinaje, tanto en los parámetros morales como en los estatutos legales, valores que deben imponerse a los abusos de políticos coludidos con mercaderes sin escrúpulos, que lejos de obrar a favor de toda la sociedad se parcializan en beneficio de un reducido grupo que encarna lo que llamamos establishment (clase dirigente)
Estados Unidos no es lo que era, por lo menos para la clase obrera y media
En realidad cada vez nos sentimos más esclavizados. Hipotéticamente, podemos viajar a cualquier lugar del mundo, pero no tenemos vacaciones ni dinero para hacerlo. Tenemos que trabajar más y más para pagar los impuestos a la propiedad de nuestras casas, que con grandes sacrificios pagamos durante 25 ó 30 años. Los seguros y la tasación de la vivienda crecen año por año y esto unido a los impuestos, que también aumentan sin cesar, nos asfixian económicamente.
¿Qué nos espera a los ciudadanos comunes que no pertenecemos a la élite de los que manejan los mercados bursátiles, controlan los bancos, o dirigen la política nacional, estatal o local? Los médicos, científicos e intelectuales no escapan a este impla-cable cartabón de esclavización que se contrae cada vez más y aprieta los bolsillos de los que laboran a diario por una sociedad próspera, verdaderamente libre y democrática para todos y no sólo para un grupo de privilegiados.
Estados Unidos es el país con más iglesias, religiosos, abogados, jueces, fiscales y policías per cápita; no obstante, también tenemos el mayor índice de delincuencia y presos en las cárceles. Obviamente algo no está funcionando bien.
Debido a estas realidades, se agudizan cada vez más los problemas no sólo para quienes están en edad laboral activa sino mucho más aun para las personas mayores de 65 años, es decir, las que se acogen a la jubilación y al seguro de salud llamado Medicare. Estos beneficios han demostrado ser insuficientes para garantizar una vejez tranquila y feliz, como ocurre en multitud de naciones industrializadas y otras en proceso de desarrollo. La voracidad de las camarillas políticas que han desfilado por el gobierno de la nación, una burocracia que no cuenta con una ley de un verdadero plan de retiro y pensiones, y por lo tanto demostrado indiferencia ante el saqueo continuado de los fondos que se recaudan para el llamado Seguro Social y para el Programa del Medicare, han creado millones de personas que han devenido en beneficiarios de la caridad oficial o welfare debido a lo pobre de la pensión y a la limitada cobertura del Medicare.
Aunque esta realidad se oculta con la manipulación de las informaciones y se hable de junta de fideicomiso y fondos fiduciarios, etc., la realidad es que tanto las contribuciones al Seguro Social como al Medicare son cuentas de tesorería que se manejan día a día. De las recaudaciones anuales se pagan las obligaciones (cheques a los retirados) y el resto se utiliza para amortizar la deuda nacional y enjugar el déficit presupuestal.
La cura a este mal ha sido alargar la edad de retiro a los 70 años y tener que recortar los beneficios del Medicare. En cuanto al costo de las medicinas, se arguye que controlar la especulación existente sería ir contra la libertad de comercio, aunque los precios en muchas de las más necesarias para los ancianos sean el triple que en México o el doble que en Canadá.
Debemos iniciar la reconquista del “sueño americano”. Esto no es una meta imposible, pero no hay dudas que se deben efectuar reformas, si no lo hacemos, la indiferencia nuestra y la ceguera de esos que hoy contribuyen a esta situación serán el caldo de cultivo de donde se nutran los grupos que ya con actos hostiles nos amenazan con liquidar a nuestra sociedad.\
jose_marmol@msn.com



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  • Hasta la década de los 50, la inmensa mayoría de los norteamericanos alcanzaban sus metas; hogar propio, seguros de vida y salud, ahorros y una pensión cuando se jubilaban a los 62 años de edad y 25 años de servicios, la cual se aproximaba al 70 por ciento del promedio de sueldos devengados durante su vida laboral en contraste con lo que paga el Seguro Social de un aproximado al 35 por ciento después de cumplir 35 años o más de trabajos continuados y cumplir los 65 años de edad.
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