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Periódico Libertad

Today is: 7 February, 2012

HAY MAS DE UN INFINIT0

Fuimos semillas en un surco abierto
esperando la lluvia o el rocio,
o qizá pasajeros de un navío
qe por mar proceloso no halló un puerto.

El Sol coce la arena del desierto,
y al amor la pasión lo hace bravío,
así tu corazón latió en el mío
pero hoy no existe porqe ya estoy muerto.

Aun en el sepulcro mi alma espera
revivir ese amor qe en un instante
convirtió en realidad una qimera.

Nos juramos amor vivo y constante
y como el tiempo sólo nos altera
mi propia tumba evitará qe muera.

Manuel I. Aparicio Paneqe
El Autor considera que no es
necesario el uso de la u
entre la q y la e.

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  • Hubo cosas qe no pude olvidar:
    los sueños qe por ella yo forjé.
    Tras su estela corrí...no la encontré,
    y siguiendo sus huellas he de andar.

    En mis qimeras veo a esa qe amé.
    La oprimo con mis lazos de agonía
    y en el fuego de amor qe mi alma envía,
    arde aún la ansiedad qe no qemé.

    Ya no soy como ayer un mar bravío
    sino una sombra qe atraviesa el viento
    incesante rastreando ese amor mío.

    O quizás sólo el eco del lamento
    qe exhalé al llevarse ella mi aliento.
    ...Por eso mi ataúd está vacío.

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

  • Hubo cosas qe no pude olvidar:
    los sueños qe por ella yo forjé.
    Tras su estela corrí...no la encontré,
    y siguiendo sus huellas he de andar.

    En mis qimeras veo a esa qe amé.
    La oprimo con mis lazos de agonía
    y en el fuego de amor qe mi alma envía,
    arde aún la ansiedad qe no qemé.

    Ya no soy como ayer un mar bravío
    sino una sombra qe atraviesa el viento
    incesante rastreando ese amor mío.

    O quizás sólo el eco del lamento
    qe exhalé al llevarse ella mi aliento.
    ...Por eso mi ataúd está vacío.

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

  • Por tu rostro las lágrimas bajaron
    como el mar sobre abrupto promontorio,
    en la tarde infeliz de tu casorio;
    el qe tus padres contra ti ajustaron.

    A escondidas las horas nos pasaron
    viviendo entre prohibido e ilusorio
    aqel amor qe resultó expiatorio
    cuando el pueblo al saberlo condenaron.

    Asignada después a hogar sombrío
    la desdicha sembraron en mi pecho
    hacienda mi vivir dolor y hastío.

    Y ahora ruega el corazón deshecho
    qe me guardes el alma allí en tu lecho,
    qe yo la tuya guardaré en el mio.

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

  • Con una flecha en un costado abierto
    sangráronse mis venas amorosas,
    por estas vias del vivir tortuosas
    como condena de un pasado incierto.

    Cual beduino sin agua en un desierto
    vi un oasis en ella y las frondosas
    palmeras ofreciéronse suntuosas
    a reavivar de amor la sed de un muerto.

    En ese oasis reanudé los planes
    de hallar en el amor buen acomodo,
    igual qe con el hombre hacen los canes.

    Y fue como el licor para un beodo
    hasta q’en el mayor de los desmanes,
    a mi madre ofendió de muy mal modo.

    Manuel I. Aparicio Paneqe

  • Los qe nacen en seda y de oro en cuna
    o el qe crecido en oropel se inflama,
    no merecen por eso gloria y fama.
    Sólo el amor es Sol de nuestra Luna.

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