EL PAJARO MUERTO
A la vera del camino te encontré, inerte y cerca del paso de los automóviles. No podía dejarte allí para que las ruedas del progreso te aplastaran. Muerto y noble como toda ave que vuela estás más cerca de Dios.
Me detuve y observé tu cuerpo inerte, tu noble figura, y un sentimiento de respeto me invadió: ¡Vuelas alto mensajero de Dios!... la antitesis del sentimiento repulsivo a lo que se arrastra... gusanos, serpientes, alimañas... hombres... Te tomé de la cola y te llevé como en funeral. Pensé primero cubrirte con tierra, mas el lago vecino me advirtió que esas aguas eran las idóneas para abrazar a un hijo del cielo. Las aguas: el espíritu... el pájaro: el mensajero. Un pequeño balanceo... y te arrojé, ellas, las aguas, te abrazaron con amor. ¡¡¡Adiós amigo!!!
Carlos J. Sorbille Macri
Periodista y Director de IMPRESIONES MAGAZINE, radicado en Miami desde 1965.
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