EL COLESTEROL Y LA PERSONALIDAD.
La impulsividad está presente en alrededor del 15 por ciento de las patologías psiquiátricas. Los estudios para conocer la base de este trastorno, que impide la inhibición de determinadas respuestas, han encontrado que un nivel bajo de colesterol influye negativamente en el control de los impulsos. .
Un nivel bajo de colesterol se asocia con un aumento de las conductas impulsivas, según estudios comentados por la psiquiatra Dolores Crespo, del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid. La relación se debe, según parece, a la correlación del colesterol con el metabolismo de la seratonina. El nivel de algunas hormonas, como la tetosterona, también se asocia con un incremento de la impulsividad y de la agresividad. Junto con los psiquiatras Alfonso Chinchilla y Miguel Vega, jefe de sección y adjunto del Servicio de Psiquiatría del Ramón y Cajal, respectivamente, se han repasado las conclusiones de diversos estudios biológicos, genéticos y de neuroimagen. .
La frontera entre lo normal y lo anormal es lo que tratan de establecer estas investigaciones. La impulsividad moderada es un rasgo socialmente beneficioso que permite la rapidez de respuesta o de toma de decisiones. Sin embargo, la incapacidad de controlar los impulsos puede llegar a convertir el rasgo en patológico. "El enfermo es incapaz de inhibir una respuesta que en condiciones normales reprimiría", ha explicado Crespo.
Aunque por si sola la impulsividad no supone una enfermedad, las cifras revelan que asociada a alrededor del 15 por ciento de las psicopatologías, siendo las más frecuentes la drogadicción, los trastornos de la personalidad límite, el alcoholismo y la bulimia. "El grado de perturbación que provoca el enfermo, a si mismo y a su entorno es el que hoy en día nos permite establecer el límite entre lo normal y lo patológico", han precisado estos investigadores.
