EL CLORO EN LAS PISCINAS Y LOS PULMONES
El exceso de cloro puede alterar la función pulmonar y desencadenar enfermedades como el asma. Además de los nadadores de alto nivel, los niños constituyen uno de los grupos de riesgo.
El ejercicio de la natación es considerado como uno de los deportes más completos que existen; sin embargo, el cloro que se emplea para la desinfección de las piscinas puede no ser inocuo. Según Franchek Drobnic, neumólogo del Centro del Alto Rendimiento para Deportistas de San Cugat del Valles, una exposición a elevadas concentraciones, o bien pasar mucho tiempo en el agua, aunque ésta tenga una dosis de cloro aceptable, puede exacerbar el asma y dañar la función pulmonar.
Las personas más expuestas a este gas son los nadadores, y el personal de mantenimiento pero debemos incluir entre el grupo mayor de riesgo a los bebes y niños muy pequeños porque sus pulmones están en plena fase de desarrollo, por lo que su función respiratoria es más proclive a reaccionar de forma anómala ante la presencia de un elemento irritante como es el cloro. Recientes investigaciones han demostrado que la inhalación de cloro y sus derivados en el aire y en el agua de las piscinas ataca la pared de los pulmones y expone a los niños a los efectos de la contaminación atmosférica y el asma. De hecho el riesgo de asma según un estudio realizado en Bélgica a instancias del Ministerio de Medio Ambiente, podría aumentar hasta el 60% cuando la exposición al cloro es intensa y prolongada, también se sabe que puede producir hiperreactividad bronquial en individuos sanos suceptibles.
Por otra parte la exposición a concentraciones de cloro de 45 mg por metro cúbico provoca irritación de la mucosa del ojo, de la nariz y de la garganta.
El Dr. Drobnic ha explicado también que aunque las piscinas suelen cumplir los límites de concentración de cloro la mayoría de intoxicaciones agudas se debe a un mal funcionamiento del equipo automático de cloración del agua por falta de control y mantenimiento.
