EDUARDO AROCENA Y LA BURLA DEL PRESIDENTE GEORGE W. BUSH
- AHMED Y. MARTEL
La decisión del saliente Presidente George W. Bush de ignorar la petición por humanidad de 50 organizaciones exiliadas cubanas, decenas de firmas de ex prisioneros políticos cubanos y más de 60,000 peticiones enviadas por nuestra comunidad a su atención (cifra suministrada por la oficina de Perdones Presidenciales) a beneficio del Indulto Presidencial para nuestro compatriota Eduardo Arocena, es una burla mayúscula a una comunidad que como la nuestra, siempre lo apoyó y defendió aún en las peores circunstancias. .
A esta burla sin precedentes, se unió la indiferencia mostrada por cubanos que por su fácil acceso al Presidente, pudieron haber intercedido a favor de este pedido humanitario y optaron por no hacerlo. Allá ellos y sus conciencias, pues no hay dudas de que esa cómoda posición, contribuyó a la prolongación indefinida del cautiverio de un hombre, cuyos ideales a favor de una Cuba libre, yo abrazo y abrazaré siempre. Eduardo Arocena, para deshonra de todos los cubanos libres, lleva más de 25 años en cárceles de Estados Unidos. .
Esta petición humanitaria desarrollada por nuestra comunidad y de la cual fui signatario, no buscaba justificar los procedimientos empleados por Arocena a principio de los '80 en su empeño de combatir, a través de métodos violentos, a testaferros de la tiranía castrista en esta gran nación. A pesar de que tanto a Arocena, como a la mayoría de nosotros nos sobran razones para luchar por el derrocamiento de una tiranía que ha fusilado, asesinado, desaparecido y propiciado la muerte en el mar de decenas de miles de cubanos; encarcelado, aterrorizado, separado y oprimido a millones de familias y destruido moral y materialmente a nuestro país, y de que hemos empleado métodos de lucha diferentes en nuestro ideal compartido por la libertad de la patria, Eduardo Arocena, ha pagado con creces ese "error" de procedimiento y ha cumplido más de 25 años de su vida en una prisión federal. Si demasiado es el tiempo tras las rejas para un hombre de su estirpe, más triste y lamentable es la indolencia y abandono mostrados por muchos de sus hermanos de lucha. El sólo hecho de ignorar una petición humanitaria a beneficio de un ser humano en desgracia tan solo porque se discrepe de sus estrategias o se juzgue el modo de conducirlas, socava lo más profundo de nuestra esencia como ser humano y para mí es y será siempre inaceptable. .
Por todo lo anterior, renuevo mi compromiso personal con la familia Arocena, de continuar trabajando y haciendo todo lo que esté a mi alcance, para lograr su indulto de la presente administración, y exhorto a todos mis compatriotas y amigos a que se sumen al esfuerzo. No importa cuantas veces tropecemos, nuestro sentido humanitario y cubano, deberán prevalecer siempre. Abandonar a este hombre en sus actuales circunstancias es un espantoso crimen. No lo hagas hermano, Eduardo Arocena es, ante todo, un ser humano y te necesita.
- AHMED Y. MARTEL
