DENTRO DE LOS REZOS DE LA IGLESIA CATÓLICA EN CUBA
El cardenal Jaime Ortega, máxima autoridad eclesiástica de la Iglesia Católica en Cuba, recomendó rezar por la enfermedad y salud de Fidel Castro, pero no dice nada de su recuperación física.
Las primeras reacciones de personas al leer y oír por la radio estas declaraciones del cardenal cubano fueron insultantes e incomprendidas, ya que nunca habíamos oído una recomendación pública por parte del cardenal contra los crímenes autorizados por el tirano cuando el hundimiento del remolcador “13 de Marzo”, donde niños perecieron mujeres y niños; ni sobre el derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate”, donde pilotos indefensos, cubano americanos, perecieron en ese horrendo crimen.
Nunca la iglesia cubana, a través de su cardenal, se pronunció por los sentenciados a largas condenas de prisión a los disidentes durante la “Primavera Negra” cubana. Y ahora vemos, como el cardenal recomienda “rezos a Fidel por su enfermedad”.
Leyendo una carta aclaratoria formulada por el sacerdote jesuita, Eduardo M. Barrios, titulado “La Iglesia y Fidel”. En ese escrito su autor aclara que descendiendo al texto episcopal entiende que no se piden oraciones para la recuperación de Castro, sino al contrario se le ruega a Dios lo acompañe en su enfermedad. Y se aclara por ese querido sacerdote, que el sentido del mensaje era su acompañamiento hacia el fin de su vida terrenal.
Y continuo mi análisis abundando sobre esa importante carta publicada cuando dice que, “pedir a Dios ilumine a los encargados del gobierno provisional”, él autor dice y precisa que los obispos cubanos en la Isla pudieron mencionar “una luz de esperanza y libertad para todas las libertades de un pueblo oprimido, respeto a los derechos humanos, la liberación de todos los presos políticos y de conciencia que permanecen en las cárceles del castrismo”.
Mi criterio muy personal es felicitar ese prestigioso sacerdote jesuita de Miami por esas declaraciones tan oportunas que destaca en su artículo. Es cierto que la Iglesia en Cuba tiene muy limitados espacios dentro de la feroz acometida que siempre ha tenido el régimen desde la expulsión de la mayoría de los sacerdotes españoles en la década del 60, cuestión que en parte comparto que no es igual la vida religiosa de La Habana comparada con Miami, es significativa; pero no entiendo que para ganar tolerancia y espacio los obispos y sacerdotes cubanos no denuncien ante sus congregaciones las tribulaciones que por mas de 48 años sufre el pueblo cubano. La Iglesia Católica perdió por a dos verdaderos Pastores de los sufridos y oprimidos: Monseñor Maurice, Arzobispo de Santiago de Cuba y a Monseñor José Siro González Bacallao, Arzobispo de Pinar del Río, ambos retirados por vejez.
El gobierno se ha servido de ese espacio concedido a los religiosos católicos para aparentar que existe una libertad al culto del Señor, cuestión que es totalmente falsa, solamente se conoce un comunicado de libertad leído en todos sus templos, “El Amor todo lo espera”, y nada más después.
Donde quiera que se encuentre la palabra de Dios, en cualquier parte donde su verbo este representando no debe haber ninguna limitación por sus representantes en defender la vida, la verdad y la esperanza de todo ser humano. Si por esas razones pierden el espacio, es preferible afrontar ese reto y reconocer que Dios esta en todos nuestros corazones y que Satanás es el encargado de acompañar a Fidel Castro en los últimos días de su sanguinario paso por el mundo terrenal.
Miami, Florida, USA
jose_martel@bellsouth.net
