35% DE LOS VIAJEROS REGRESAN ENFERMOS (final)
En el artículo anterior dijímos que íbamos a dar algunos consejos importantes para todo aquel que fuera a viajar no sólo a paises menos desarrollados en el que viviera sino incluso cuando se viaja fuera del entorno natural en que se vive.
En los niños hay que tener en cuenta que cuando viajan están expuestos a enfermedades prácticamente erradicadas en su país, pero que son muy frecuentes en países en vías de desarrollo o en situaciones concretas. Un ejemplo sería el sarampión, pero tampoco hay que olvidar cuadros como la tuberculosis en menores de cuatro años o la deshidratación por diarrea y temperatura ambiental elevada en lactantes. .
Sería aconsejable, por tanto, que antes de emprender el viaje se examinara al niño para comprobar su estado de salud considerando posibles enfermedades adyacentes que podrían verse afectadas por el viaje, así como revisar el estado y actualización de su calendario vacunal. Las embarazadas que decidan viajar al extranjero deberían informarse sobre los problemas de salud potenciales para ella y el feto, y de 1as posibilidades y calidad de la asistencia sanitaria de la zona que se va a visitar. La lactancia materna se aconseja por las ventajas nutricionales y anti-infecciosas para el niño.
Los procesos crónicos de salud (alteraciones cardíacas, respiratorias, diabetes, psiquiátricas, gastrointestinales, de la coagulación, alergias o hemofilias, entre otras), no contraindican en principio la realización de un viaje internacional, pero se recomienda consultar entre cuatro y seis semanas antes con el médico para que marque sugerencias o limitaciones. Similares medidas sirven para ancianos e inmunocomprometidos, para quienes la aparición de complicaciones o exacerbaciones de sus patologías de base son el principal riesgo.
Recordar además que el cambio horario de sueño y de alimentación cuando se traspasa demasiado el huso horario así como el estress del cansancio nos pueden disminuir nuestro sistema inmunológico y por ende hacernos más vulnerables a cualquier infección.
Y para terminar hacer un poco de hincapié en que el cambio de alimentación y de agua nos puede producir algún malestar aún siendo personas saludables, por lo que debemos tomar las medidas pertinentes.
