“CARTA A UN HERMANO”
EDUARDO AROCENA “Guántanamo”: “USA”
Mayo 20, 2007 “DIA DE LA INDEPENDENCIA DE CUBA”
Querido hermano:
Pido a Dios porque al recibo de estas líneas te encuentres bien, así como a los tuyos queridos; y demás afectos compatriotas que te rodean. Por nuestra parte, hasta el presente; bien.
Por si no lo sabes aún, fuí transferido de prisión hace alrededor de tres (3) semanas. Ello lo esperaba pues había pedido el ‘transfer’ de mi anterior prisión (F.C.I. BENNETTSVILLE, SOUTH CAROLINA), para otra similar en la Florida. Primeramente, porque se habían cumplido los 18 meses de ‘conducta limpia’ requerida por dicha institución penal; para poder ser considerado ‘elegible’ para un “transfer” hacia otra prisión deseada. En segundo lugar, porque llevo casi 24 años encarcelado (se cumplen el día 22 de Julio entrante), en las prisiones norteamericanas: “lejos de mi familia, amigos y comunidad exiliada cubana”.
Lo que no esperaba, era lo siguiente:
En lugar del requerido ‘transfer’ hacia la Florida —prometido por los miembros del “Team” (grupo del personal encargado de los casos de cada prisionero en las “Unidades” que estos residan), encargados de mi caso— me transfirieron urgentemente, sin previo aviso, y sin consultar conmigo: para el ‘Federal Correctional Institution’ (F.C.I.), de Terre Haute, Indiana. Debo señalar que yo estuve en esta vieja prisión (construida hace más de 70 años atrás), cuando era una “Penitenciaría Federal de Máxima Seguridad” (U.S.P.). Ello fue, desde (1989– a –1993), al ser transferido a ésta, desde la “Penitenciaría Federal de Máxima Seguridad de Lompoc”. California (lugar donde comenzé a cumplir mi “matusalénica” condena (desde el 5 de Junio de 1985 a Noviembre 22 de 1989). O, sea, más de catorce (14) años atrás. En conclusión: “no sólo me volvieron a situar, nuevamente, mucho más lejos de los míos queridos, y de ustedes todos, sino que, además: me ‘encajonaron’ dentro de un ‘flamante programa’ especialmente ‘diseñado’ para personas que han sido acusadas, juzgadas y condenadas por delitos relacionados con actividades “terroristas”: tanto en el pasado (como mi caso). “Así como los presentes y, contemporáneos del post -11 de Septiembre del 2001- en cuyos parámetros me han ‘incluido’-varias veces-, sin ser yo parte de ello”.
Según se dice:“este “programa” fue comentado en la ‘internet’ y en revistas y periódicos, apuntando como un “programa experimental”, diseñado por el “Directorado” del Departamento de Justicia de Estados Unidos (Similar al de “Guantánamo”, Cuba). Sólo que esta vez: es en suelo norteamericano. Se dice también: “que existe otro igual a éste, lo que hace indicar que habrán otros más en ‘gestación’. Los programas de ahora, comenzaron el pasado Diciembre, según lo primeros que arribaron a este lugar.
Sé que muchos de ustedes -incluyendo mis seres queridos- se preguntan: ¿Qué rayos hago yo en este lugar, luego de llevar casi 24 años encarcelado en las tantas prisiones de diferentes niveles de seguridad; dentro del sistema penal de Estados Unidos: con una conducta limpia y ejemplar, durante los mencionados años? Sencillamente: existen las sospechas de que “La” o “Las” mismas manos que han estado obstruyendo -en las sombras- tanto mi libertad, como mi traslado a Miami, Florida, son las causantes: ‘que sugirieron’ que pusieran mi nombre y persona, en esta lista ‘especial’ . . . para este programa también “especial”. ¿Quién o, quiénes fueron? ¿Los Castro’s? ¿Quienes los protegen a ellos? ¿O, simplemente enemigos personales, políticos o ideológicos en alguna ‘posición superior’ en las esferas del gobierno norteamericano? ¿Tal vez alguien con acceso a estos últimos? Quién sabe. El caso es que fui transferido en tiempo record (lo que usualmente demora varias semanas en tránsito, sólo duró una), lo cual indica, sin duda alguna, de que fui objeto de un: “Special delivery”.
La forma áspera conque se me trató -incluyendo la “caja negra” en las muñecas- luego de más de 15 años sin ponérmelas en la docena de veces en que he sido transferido hacia otras prisiones en las cuales he tenido que ver el ‘Parole’. O, en los ‘transfers’ administrativos de una prisión a otra: “indicaban ‘órdenes’ expresas para conmigo. Esto no es queja, bajo ningún pretexto, o intención. Sólo la experiencia de muchos años, de pasar por ello”.
Ahondando sobre esta “Unidad” (“D”), era utilizada, una década atrás: “para albergar a prisioneros condenados a muerte: para ser ‘ejecutados’ en dicho lugar. La (“D”) “Unit” comenzó a funcionar como pabellón de la muerte”, un par de años más o menos, después de que yo fui transferido sim
(en Julio 6, 1993), hacia otra prisión: “El Federal Correctional Institution (F.C.I.), de ‘Jesup’; Georgia—mi primer (F.C.I.)—luego de casi 9 años en las en las ‘Penitenciarías Federales de Máxima Seguridad’. Mientras tanto, “Terre Haute” continuó siendo una (U.S.P.), hasta hace un par de años en que la convirtieron en un F.C.I. de seguridad media (Medium). La nueva “Penitenciaría” (U.S.P.), se encuentra situada como a 400 metros, frente por frente (dependiendo del ángulo en que se mire), a este lugar: formando parte del conocido “complejo” de prisiones con distintos “niveles” de seguridad (muy común desde una década atrás), utilizada por el “sistema” federal de prisiones. Conocido como el: “Federal Bureau Of Prisons” (FBOP).
Esta “Unidad” se sigue llamando “D” (como identificación), sólo que está “segregada” o, “sellada” por completo, del resto de las demás “unidades”, y de la prisión misma. O, sea: no tenemos ningún tipo de contacto físico, ni de ningún orden, con el resto de la ‘populación’ penal. Ni con el exterior, el cual lo controlan al máximo posible. Por ello, esta “Unidad”, y su “programa”, se le conoce “camaleónicamente” como: “Communication Management Unit” (“CMU”). Somos alrededor de 40 prisioneros, la mayoría de paises árabes, y de otras nacionalidades extranjeras (todos somos deportables). Habemos cinco (5) hispanos, siendo yo el único cubano. Tal como sus “siglas” e intenciones, las restricciones son extremas, aunque no abusivas -hasta la fecha-. Nos permiten una (1) sola llamada por semana (15 minutos), con estrictas regulaciones tales como: previa lista, cada semana, número a llamar, nombre de la persona, relación, e idioma en que se hablará: ésta (la llamada), es escuchada y grabada. El horario de llamada es de 8:00 a.m.-a-2:00 p.m. (cuando casi todo el mundo se encuentra en su trabajo, y no hay nadie en casa). Si al hacerse la llamada nadie responde; ésta se pierde; y hay que esperar hasta la próxima semana. Ello es de Lunes a Viernes. Y, ¿Qué hay del fin de semana? Bien, gracias: (antes de ser transferido a este extraño y nuevo mundo, podíamos llamar—en todo el “sistema”—a quien quisiéramos, las veces que nos diese ganas: a cualquier hora del día o, de la noche(observando, desde luego, el ‘conteo’ reglamentario), y hasta antes de que nos encerraran para dormir; hasta el día siguiente: “los siete (7) días de la semana, con un total de 300 minutos al mes”. Sólo había que preocuparse: “de no quedarse sin minutos; antes de que se terminara el mes”).
En cuanto a las ‘visitas’: “Sólo permiten a los familiares inmediatos: padres, esposa, hijos y hermanos: (nietos, biznietos, tíos y amistades, quedan fuera). No importa si todos los mencionados estaban en dichas listas de visitas desde hace más de 20 años, o menos, visitándonos en todas las anteriores prisiones. Las visitas en este lugar, no son de contacto físico, sino a través de un cristal -con teléfono a cada lado-. Un oficial escucha la conversación en ‘vivo’, y grabando ésta. Sólo permiten hablar en “ingles”. Para hacerlo en otro idioma (en español: por ejemplo), hay que pedirlo con antelación, al igual que el día de la visita: con más de una semana por anticipado: quienes y cuantos vienen, y desde luego; lo del idioma durante la visita. En cuanto al ‘tiempo’ de duración de esta última, es de una (1) hora. O, cuatro horas al mes. En conclusión, tanto las llamadas telefónicas, como las visitas, bajo semejantes restricciones, apuntan hacia casos y situaciones “especiales”; como los contemplados en “Guantánamo, Cuba”. Aquí, en territorio norteamericano: atentan contra los derechos del prisionero, así como con los de sus familiares. Y, contra los de cualquier persona, o medio de comunicación, que quiera visitar a éste. O, el entrevistarlo.
Esta carta (si llega a tus manos), demorará alrededor de 20 días. Las tuyas, y las de otros, a mi; lo mismo. La razón es que: cada carta es leida, traducida, foto-copiada, y archivada; por el ‘especialista’ del “sistema” (la prisión). Como podrás ver -en cuanto a mi caso y situación se refiere-: Nuestros supuestos “amigos”, y “aliados”. . . No son tales: Ni estamos en Kansas:. . . ‘Toto’.
Ahora bien, para los grandes ‘paladines’ de los “Derechos Humanos” en el destierro cubano (algunos de los cuales encumbrados en altas esferas del poder político o cerca de éste): quienes gustan pedirle a sus iguales en ‘posición’. Y, a los Congresistas y Senadores norteamericanos: “apoyo para con la suerte y destinos” de sus “protegidos” o, “predilectos”: “disidentes”, presos políticos, y de ‘conciencia’: encerrados dentro de las ergástulas Castro-comunistas, y dentro de Cuba toda, le decimos que: indiscutiblemente ello es una tarea encomiable y honrosa: un deber y necesidad impostergable para con quienes sufren horrendo cautiverio, y persecusión, por la causa de la libertad de Cuba. Y, por la patria toda. Pero: les recordamos también: que tienen frente a sus propios ojos, y debajo de sus propios pies: ejemplos similares en suelo y cárceles norteamericanas, cuyos familiares carecen de esas “defensas” ardientes. Y, ‘sinceros’ pedidos en favor de estos últimos: quienes han venido sufriendo -por décadas-: olvidos y abandonos a su suerte: conscientes o, inconscientemente por muchos que: “solo gustan mirar hacia ‘lontananza’ en procura de intereses propios. Y, en el de homólogos políticos, ideológicos, económicos; y de muchas otras índoles. Y, ello tiene muchos calificativos que: “Ni nuestro exilio, ni nuestro pueblo, ni nuestra historia patria, olvidarán ¡jamás!”. “Igualdad para todos, y para todo”.
Con un fuerte y cubano abrazo.
Tu hermano,
Eduardo Arocena
