¡QE NO PUEDE UNA MADRE!
Padeciendo de un mal grave y sin cura
un joven en sú cama se moría,
y con gran impaciencia repetía
palabras qe repudia la cordura.
Renegando de Dios y de su altura
a la Gracia Divina maldecía,
y otro ser de dolor se consumía
al verlo en tan enorme desventura,
¡Haced qe viva mi hijo y goce en calma!
De rodillas la madre sin reposo
elevó su pedido angelical.
Y fue tanta la entrega de su alma
qe la cura llegó del Poderoso
envuelta en un gemido celestial.
Manuel I. Aparicio Paneqe
El Autor considera que no es
necesario el uso de la u
entre la q y la e.
