¡MADRE, LA UNIICA!
Si qieres ver la angustia qe da el frio
a cualqier ser qe en un rincón dormita
mirad la madre qe por él tirita
y notarás de lágrimas un río.
Cuando uno sufre por dolor o hastío,
o se debate en la pasión qe irrita,
tan solo un corazón sufre y se agita
en las ondas oscuras del vacío.
Si en los tormentos se consume el alma,
o grave enfermedad merma el aliento
nada a nosotros nos conforta o calma.
Mas, esa santa, en su perenne asiento
le clama a Dios, como la augusta palma,
de nosotros dé a ella el sufrimiento.
Manuel I. Aparicio Paneqe
El Autor considera que no es
necesario el uso de la u
entre la q y la e.
