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Periódico Libertad

Today is: 7 February, 2012

¡MADRE, LA UNIICA!

Si qieres ver la angustia qe da el frio
a cualqier ser qe en un rincón dormita
mirad la madre qe por él tirita
y notarás de lágrimas un río.

Cuando uno sufre por dolor o hastío,
o se debate en la pasión qe irrita,
tan solo un corazón sufre y se agita
en las ondas oscuras del vacío.

Si en los tormentos se consume el alma,
o grave enfermedad merma el aliento
nada a nosotros nos conforta o calma.

Mas, esa santa, en su perenne asiento
le clama a Dios, como la augusta palma,
de nosotros dé a ella el sufrimiento.

Manuel I. Aparicio Paneqe
El Autor considera que no es
necesario el uso de la u
entre la q y la e.

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  • Por tu rostro las lágrimas bajaron
    como el mar sobre abrupto promontorio,
    en la tarde infeliz de tu casorio;
    el qe tus padres contra ti ajustaron.

    A escondidas las horas nos pasaron
    viviendo entre prohibido e ilusorio
    aqel amor qe resultó expiatorio
    cuando el pueblo al saberlo condenaron.

    Asignada después a hogar sombrío
    la desdicha sembraron en mi pecho
    hacienda mi vivir dolor y hastío.

    Y ahora ruega el corazón deshecho
    qe me guardes el alma allí en tu lecho,
    qe yo la tuya guardaré en el mio.

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

  • Padeciendo de un mal grave y sin cura
    un joven en sú cama se moría,
    y con gran impaciencia repetía
    palabras qe repudia la cordura.

    Renegando de Dios y de su altura
    a la Gracia Divina maldecía,
    y otro ser de dolor se consumía
    al verlo en tan enorme desventura,

    ¡Haced qe viva mi hijo y goce en calma!
    De rodillas la madre sin reposo
    elevó su pedido angelical.

    Y fue tanta la entrega de su alma
    qe la cura llegó del Poderoso
    envuelta en un gemido celestial.

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u

  • -¿Hacia dónde tornar nuestra Mirada
    cuando en la incertidumbre nos hallamos?
    Clamar por Dios y no saber si estamos
    dentro Dél*, fuera Dél o si no es nada.

    Yo qiero confesar qe en la jornada
    por la qe todos en la vida andamos
    y en la qe aún su imagen no captamos,
    no es por mi labio ante el dolor nombrada.

    La voz qe mi alma en tal momento expande,
    la qe alivia el dolor y lo disipa,
    es otra, cual de Dios, sublime y grande.

    Esa qe a nuestra vida se anticipa,
    la qe luego a ser dignos nos eqipa,
    y qe se expresa en un vocablo… ¡Madre!

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

  • Volví una noche qe sonrió agradable
    al viejo caminante qe soñaba,
    con ver como el pasado regresaba
    para hacerlo tangible y perdurable. 
    En cada rostro la sonrisa amable
    de todos los vecinos me llegaba,
    y entre sueños más tarde despertaba
    frente a mi antiguo lar, aun habitable.
    La infancia tan feliz se hizo presente.
    Mi ser toda su vida recorría
    llenando de frescor mi vieja frente.
    Pero un dolor inmenso me oprimía,
    el dolor qe suprime a la alegría…
    Saber de aqello a nuestra madre ausente.
    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.
  • En adornado balcón
    Con dulce y tierna Mirada
    una joven agraciada
    daba rienda a su illusion:
    -¡A un galán mi corazón
    le dare...y en bello nido
    lo tender a mis rendido!-
    Su madre ha poco le exclama:
    -¡Venid y arregla tu cama
    y piensa luego en Cupido!

    Manuel I. Aparicio Paneqe
    El Autor considera que no es
    necesario el uso de la u
    entre la q y la e.

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